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LA SANACIÓN COLECTIVA


Por

Karl-Heinz Rauscher


Traducción de Paula Rowland para Signos Ediciones


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Este discurso inaugural tuvo lugar el 7 de Octubre de 2017, durante la Conferencia de Constelaciones Sistémicas Norteamericanas “Uniendo la división”, en Virginia Beach.


Buen día,


Estoy encantado por ser invitado para hablar sobre el importante tema de “La Sanación Colectiva” en esta conferencia. La sanación colectiva se define como un impulso sanador del que no solo unas pocas, sino muchas personas se benefician, quizás incluso extensas áreas de la población.

La pieza clave del trabajo sistémico de constelaciones sigue siendo la constelación familiar, que se mantiene como importante y valiosa. Sin embargo, en el nivel personal solo llegamos a un pequeño porcentaje de gente que sufre debido a las consecuencias del trauma colectivo.

Además, de cara a las actuales guerras, expulsiones y catástrofes naturales, usualmente pienso el trabajo sobre problemas personales como una tarea de Sísifo. Trabajamos con las consecuencias de la Primera y Segunda Guerra y de la Guerra de Vietnam, mientras cada día cientos y miles de personas mueren en las guerras de la actualidad. Trabajamos con los descendientes de gente que fue asesinada en genocidios durante los siglos 19 y 20, mientras se llevan a cabo nuevos genocidios.

Trabajamos con las consecuencias de las expulsiones de los bisabuelos, mientras millones de personas huyen cada día.


Estas nuevas cargas diarias para víctimas y perpetradores continuará en sus familias por al menos 3 o 4 generaciones.

¿Qué podemos hacer al respecto como consteladores? ¿A qué haz del conocimiento deberíamos abrirnos de modo tal que fuéramos capaces de mitigar y sanar las consecuencias del trauma colectivo pasado en toda la sociedad y prevenir traumas colectivos tales como la guerra, el genocidio, la miseria, el hambre e incluso los desastres naturales en el futuro? ¿Cómo podemos evitar la rueda de la repetición traumática?

Para desencadenar un impulso sanador a esta gran escala, primero tenemos que focalizarnos en el nivel colectivo y explorar las consecuencias del trauma colectivo. La información que recogemos allí nos ayuda a desarrollar las herramientas que requerimos para la sanación colectiva.


Con el trabajo sistémico de constelaciones contamos con un instrumento maravilloso a nuestra disposición que nos brinda acceso ilimitado a información importante. Sólo tenemos que mirar y escuchar.

Mientras damos este paso y expandimos nuestro campo de visión hacia el nivel colectivo, todo el campo de repente se energiza.


Porque concentrarse en el nivel colectivo no es solo otra forma de mirar las cosas, sino un salto cuántico en la visión, el cual guiará hacia una aceleración rápida de todo el desarrollo, tal como lo hicieron muchas innovadoras invenciones técnicas. Piensen en los impulsos al desarrollo que fueron disparados por la invención de la máquina de vapor, la electricidad o, más recientemente, por la invención de Internet.


El descubrimiento de la percepción representativa por parte de Bert Hellinger: la habilidad humana de acceder fácilmente a información invisible en una constelación, posee la cualidad de un potencial desarrollo de la época para toda la humanidad. Las décadas pasadas, en las cuales el trabajo de constelaciones fue aplicado, principalmente en el campo de la psicoterapia de clientes individuales y en el coaching de organizaciones, fueron apenas el comienzo.


Mirando de cerca el nivel colectivo de los patrones del estrés humano emergerá un desarrollo mayor. Los esperados nuevos insights elevarán el trabajo de constelaciones a un nuevo nivel. Esto podría conducir a un salto de conciencia en toda la población, que hoy nosotros no podemos imaginar. El desarrollo que se inicia de este modo será irresistible en el largo plazo, como lo fueron las antes mencionadas invenciones.


Muy bien, ¿qué sabemos hasta ahora sobre el trauma colectivo y sus efectos?


  1. Traumas colectivos tales como la guerra, las expulsiones y el genocidio crean cargas emocionales y físicas que se extienden a generaciones en extensas áreas de la población de todos los bandos.


  1. - Mediante la transferencia energética de la carga a lo largo de las generaciones, el peso del trauma se multiplica. Eso significa, con el tiempo, qué más y más personas sufren.


  1. No solo los descendientes de las víctimas son afectados por los crímenes de guerra y genocidios, sino también los descendientes de los perpetradores y los beneficiados, algunas veces en dimensiones y fuerzas bastante diversas. Esto fue documentado tempranamente en las familias de los nazis asesinos en masa. Y en cooperación con Anngwyn en nuestro taller “Los hombres, las mujeres y la paz”, el cual hasta ahora brindamos en siete países, fui sorprendido por la intensidad del sufrimiento, por ejemplo en las familias blancas de Canadá, en la cuarta generación, tras el genocidio de los indígenas y el antiguo robo de las tierras.


  1. Además, los efectos del trauma colectivo no son usualmente reconocidos. Las causas están mayormente ocultas en la oscuridad del pasado negado.


  1. La negación del trauma y de sus consecuencias conducen a mecanismos de repetición. La reciente recurrencia del trauma inicial, por ejemplo una nueva guerra, es un intento de todo el sistema para sanar. El sistema quiere que el trauma inicial sea recordado, integrado y así curado. Pero en tanto esto no es comprendido ese intento es infructuoso y la repetición se perpetúa, algunas veces por cientos de años.


Estos insights no resultan para nada nuevos. Sin embargo, a la luz de la “perspectiva colectiva”, aparecen diferenciados y más concisos.

La pregunta ahora es si existe tal cosa como la sanación colectiva y cómo podría ser.


Punto 1:

La buena noticia: ustedes ya son parte del movimiento de sanación colectiva, solo porque están aquí, solo por ser parte de esta comunidad donde nosotros pensamos y hablamos sobre este tema.

Además, están automáticamente trabajando en un nivel colectivo en cualquier lugar que estén encontrando una solución sistémica a un problema personal de un cliente, porque cada persona siempre está en conexión con otra gente, y la sanación de una persona siempre afectará su ambiente de un modo positivo.


Punto 2:

Un paso aún más cercano a la sanación colectiva son las constelaciones con grupos extensos y diseño especial, en las que el foco esté sobre el trauma colectivo y en las que los movimientos de sanación colectiva tienen la posibilidad de mostrarse.

En esas constelaciones, la sorprendente sanación puede ocurrir e impactar sobre 50 o 60 personas a la vez.


El año pasado, Anngwyn y yo tuvimos la oportunidad de facilitar una constelación de este tipo en la Ciudad de México. Al final, más de 70 participantes estaban de pie en la constelación enfocada en la guerra, la paz y las relaciones entre el hombre y la mujer arcaicos. Uno de los conmovedores insights de esa constelación fue que la paz es más fuerte que la guerra, si le damos su lugar adecuado en nuestras conciencias.

Esta constelación fue tan rica en experiencia y conocimiento que los participantes a continuación produjeron un documento escrito. Pueden leerlo en el primer link:

http://dr-rauscher.de/Docu_Peace_and_war_2.html

El resumen de mis ideas sobre este tema lo encuentran en mi blog en el segundo link:

https://rauscherblog.com/2016/11/16/la-paz/


Pueden luego, si quieren, tomar una foto de los links con sus teléfonos inteligentes.


Punto 3:

Un paso futuro en torno a la sanación colectiva es alcanzado mediante la integración de métodos de sanación chamánico-energéticos dentro del trabajo de constelaciones.

En los últimos 20 años desarrollé un método de sanación chamánico-energético que denomino “Voces Sanadoras”, porque los sonidos y el lenguaje intuitivo juegan un importante rol en él. Durante los pasados dos años, estuve utilizando las “Voces Sanadoras” en las constelaciones en las cuales no se puede lograr progresos con las herramientas clásicas, especialmente en situaciones en las cuales las víctimas y los perpetradores se enfrentan entre sí irreconciliablemente.

En semejante situación, me ubico en la posición sistémica de sanador y me pongo a disposición como su herramienta (femenina o masculina) durante la sanación. Sólo toma unos pocos minutos. Durante el transcurso de esta sanación energética, los representantes de los perpetradores a menudo yacen a los pies de las víctimas y lloran amargamente y llenos de remordimiento por sus actos. En paralelo, los representantes de las víctimas se liberan de la agonía congelada del trauma mortal, se ponen de pie y se abren al cielo, listos para su viaje más allá. Este tipo de sanación no alcanza solamente a los pocos representantes de las víctimas de pie en la constelación, sino a las cientos de víctimas invisibles en este nivel.

Uno tiene la impresión de que esta sanación ocurre en una mayor escala: el efecto puede incluso extenderse a los descendientes de las víctimas. De este modo, posiblemente cientos de personas podrían beneficiarse de semejante constelación.

El mayor insight que alcancé trabajando con las Voces Sanadoras es:

Esas fuerzas de sanación nos esperan invisiblemente en el campo, igual que las informaciones sobre relaciones humanas y hechos del pasado. Pero para que sean efectivos tenemos que ponernos a disposición de ellas como vehículos. Los seres humanos somos necesarios para nuestra propia sanación.


Punto 4:

Deberíamos informar al público y hacer relaciones públicas. El trabajo con los medios de comunicación es enormemente importante para expandir la conciencia de la población a nivel colectivo. Que el mayor número posible de gente tenga acceso a los descubrimientos de las constelaciones sistémicas.

El conocimiento sobre las consecuencias de asesinar a civiles armados, tanto para la vida de los perpetradores como para la de sus descendientes, debería ser enseñado en la escuela. Como mínimo, la gente joven debería saberlo antes de ir a la guerra y asesinar a otros. Deberían saberlo antes de que decidan ser pilotos lanzabombas o soldados en el ejército.

Para lograrlo pueden utilizarse todos los medios: impresos, libros y artículos, como también documentales, largometrajes, música y otras formas de arte.

Informar a la gente en una gran escala preparará a la población, y a todos nosotros, para los más poderosos instrumentos de sanación colectiva:


Punto 5:

Y estos son los rituales de reconciliación colectivos, públicos, en las extensas plazas de nuestras ciudades. Para conseguir el mayor efecto posible, estos rituales deberían estar respaldados por instituciones estatales, planificados y organizados con ayuda de organizaciones sin fines de lucro y representantes de todos los niveles y sectores de la población. Y, por supuesto, toda la población debería estar invitada.


Los elementos centrales de un ritual de sanación colectiva de esta dimensión son:


  1. El respeto mutuo por parte de cada uno, con rango de miembros de la humanidad; fundando a la humanidad como nuestra nación

  2. La participación de los descendientes de víctimas y perpetradores.

  3. La enunciación de las mentiras colectivas y el establecimiento de la verdad

  4. Las disculpas públicas

  5. La compensación

  6. La rehabilitación de personas o de grupos enteros

  7. Y más


Pueden imaginarse rituales de este tipo en muchos países y áreas de conflicto alrededor del globo. Las cargas del trauma colectivo del pasado y el afán por la repetición podrían ser atenuados en una amplia escala.

En este nivel, no comenzamos desde cero. Ya contamos con ejemplos. Solo piensen en el proceso de paz en Colombia.

Sin embargo, se necesita un gran poder de visión para que rituales de esta dimensión se materialicen en muchas partes del mundo.


La comunidad internacional de consteladores sistémicos puede y jugará un importante papel en estos desarrollos y posibilidades futuras.


Bien, que pueden hacer ustedes en breve?


  1. Continuar trabajando con constelaciones en un nivel personal y permanecer conectados con colegas de todo el mundo, abiertos a continuos intercambios de experiencia y habilidad

  2. Descubrir el poder sanador de lo colectivo en constelaciones extensas con muchos participantes enfocándose en temas colectivos.

  3. Convertirse en un canal y en un medio para los poderes sanadores energéticos-chamánicos del campo, los cuales siempre llegarán también al nivel colectivo

  4. Utilizar medios de comunicación, libros, artículos, blogs, películas, música y arte para informar a la mayor cantidad de gente posible y

  5. Desarrollar visiones y formatos para grandes rituales a nivel nacional o incluso internacional


Todo esto no puede ser hecho en un día. Paso a paso ingresamos al futuro. Pero el futuro comienza ahora y hoy en cada uno de nosotros. Todos somos importantes. Somos parte del colectivo.

Podemos hacer algo enseguida.

¿Cómo puede funcionar eso?

Comienza con un alto respeto por ustedes y un alto respeto por el otro y comienza con el conocimiento de que en un nivel profundo todos estamos conectados.


Para experimentar un elevado respeto, les ofrezco ahora un ejercicio corto:

Si quieren, dejen que sus ojos vaguen en esta sala hasta que se fijen en otro ser humano. Luego miren a este ser humano a los ojos como su hermano o hermana, sin importar el color de piel, el país, la religión, o lo que puede haber sucedido en el pasado de el de él o ella o en el de sus ancestros, o lo que puede haber sucedido en el pasado de ustedes y en el de sus ancestros. No es importante si esta persona los mira o no. Solo es importante cómo ustedes la miran.

Tras un momento, dejen que sus ojos vaguen de nuevo y practiquen el ejercicio con dos personas más.

Pueden comenzar ahora.


¡Hora del Ejercicio!


Lo que acaban de hacer crea una conexión y una comunidad. Todo el poder que necesitamos para una buena vida presente y futura radica en este tipo de comunidad que conecta personas y pueblos.

La humanidad se vuelve nuestra nación. Uno para todos y todos para uno pero, y esto es lo nuevo: en contra de nadie. Y lo que ocurre entonces es que la paz se repite.

Esta conciencia es la poderosa fuente de energía de la nueva era.

Comienza aquí y ahora, con nosotros.

DR. MED. KARL-HEINZ RAUSCHER

Wir gehören alle zusammen